#Halloween: ¿Festejo a los muertos o solo diversión?
- Brisa Feltrín
- 29 oct 2020
- 3 Min. de lectura
A pesar de la historia macabra que esconde esta celebración, actualmente mucha gente no cree en esto y apoya a que los niños y niñas de la ciudad solo se disfracen y salgan a buscar dulces de una manera inocente, con la única intención de divertirse.

Para explicar el origen de Halloween, debemos transportarnos de una manera mental a la época de los celtas, los sacerdotes más connotados de estas comunidades, que se encargaban en la noche del 31 de octubre de hacer rituales, sacrificios, solo para agradar al Dios de la Muerte.
Los primeros forasteros que se dieron cuenta de este tipo de rituales fueron los Romanos, quienes lo encontraron aberrantes, por eso mismo se dedicaron a cada una de las personas, a los celtas en realidad, que realizaran estos tipos de rituales el 31 de octubre.
¿Cuál era el fin?
Los celtas se caracterizaban por temer mucho a lo incierto y por eso, debían tener todo bajo su control, por eso mismo creían que sacrificando animales y a personas, podían tener un contacto directo con los dioses y ellos mostrarían parte del futuro, lo cual era algo súper importante.
El dolor era de gran importancia, mientras más dolor le causan a la víctima en el sacrificio, mejor sería para ellos el contacto con los dioses y con ello ver el futuro.
Los celtas solo tenían dos estaciones del año, invierno y verano. El verano comenzaba el 1° de mayo, venerando al Dios del Sol y el 31, el Dios de la Muerte. Aunque ellos querían tener todo bajo control, luego de los rituales en la noche del 31, había una consecuencia fatal y era que, en esta noche tan mágica, Samhain, junto a sus espíritus malignos, tenían la libertad de ir desde el mundo de los muertos hacia el mundo de los vivos.
Por eso, muchas entidades malignas reencarnaban en animales salvajes o también en animales domésticos pero, se decía que las personas podían interactuar con los peritos de los familiares fallecidos en la noche del 31.
Los espíritus malignos que salieran en la noche del 31 iban tras las luces que proyectaban en la hoguera. El sacerdote, el más respetado, debía ir al cerro más alto del pueblo y encender una hoguera gigante, mientras que sus acompañantes debían encender hogueras chicas para, de esta forma, despistar a las entidades malignas .
Al día siguiente, se encargaban de juntar las cenizas que dejaban estas hogueras, las cuales quedaban encendidas toda la noche, solamente para recoger las ceniza de los huesos de las personas que fueron sacrificadas de una manera bastante cruel y, a través de las cenizas, podían ver el futuro que le deparaban dentro de meses.
Otra de las cosas que no hay que dejar pasar, es que cuando se realizaban las hogueras, los celtas se agarraban de las manos en círculos al rededor de la hoguera y se ponían máscaras. Cuanto más terroríficas estas, era mejor, ya que era una manera de pasar desapercibido dentro de todas las entidades malignas.
En la actualidad, por eso se utilizan máscaras para ir a pedir casa por casa cosas dulces.
Los peligros de esta celebración en la actualidad son muchos. Es una celebración que tiene mucha historia, en donde hay demasiada carga energética negativa, el maleficio que se hace es mucho más grande, se reúnen brujos, se hacen reuniones y maleficios en los cementerios, y además, al rededor del mundo se pierden niños, que se dice que se utilizan para sacrificios.
A pesar de la historia macabra que esconde esta celebración, actualmente mucha gente no cree en esto y apoya a que los niños y niñas de la ciudad solo se disfrazan y salen a buscar dulces de una manera inocente, con la intención de solo divertirse.
¿Y vos qué pensás? ¿Apoyas a que el 31 sea una fecha solo de diversión para estos niños?













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