Mauro Miguez nos cuenta porque se celebra el Día del Trabajador
- Sebastián Villalba

- 1 may 2020
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Hoy es una fecha para recordar que la lucha por el trabajo digno no ha concluido.

El 1 de Mayo recuerda las jornadas de lucha de los obreros y operarios de Chicago, que iniciaron una serie de protestas y movilizaciones en Mayo de 1886 por la jornada de trabajo de 8 horas y que culminaron con la revuelta de Haymarket, donde un explosivo arrojado posiblemente por un rompehuelgas mató a un agente policial e hirió a numerosos manifestantes.
En los días posteriores a ése incidente, que provocó la declaración del estado de sitio y la persecusión de los sectores obreros, la prensa y el Gobierno agitaron acusaciones contra las organizaciones trabajadoras, produciendo detenciones, torturas y maltratos de todo tipo.
El proceso desembocó en un Juicio fraguado, donde 8 trabajadores fueron acusados de ser enemigos de la sociedad y del órden público, ejecutando a 5 en la horca y condenando a 3 a prisión perpetua.
Así cómo en 1886 los «Martires de Chicago» se levantaban por las «8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de sueño», el presente nos sigue convocando a pensar cómo trabajamos y que efectos produce eso en nuestro derecho a la felicidad y el bienestar.
Trabajar debe ser ante todo un hecho humanizado, que nos permita vivir de lo que deseamos y fortalecernos para desarrollar otros potenciales.
Ése potencial es parte fundamental de la condición humana. Y la creatividad, la imaginación, el deseo y la voluntad de superación no nacen nunca entre la crueldad, la desprotección, la marginación y el peso de la rutina para sobrevivir.













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